viernes, 2 de marzo de 2012

De Saulo a Pablo

Base Bíblica: Hechos 9:1-22

Introducción
Todos nosotros recordamos de donde Jesús nos sacó. Aun con nuestras fallas, el estar lejos del camino que Él tenía para cada uno de nosotros, Él tuvo la gentileza de enviar a su único Hijo a morir por nosotros (Juan 3:16). Debemos recordar que una vez le aceptamos ocurren 3 cambios fundamentales en nuestra vida: dejamos atrás una vida de pecado, eres nueva criatura y comienzas una nueva vida como hijo de Dios. Para entender mejor estos conceptos estudiemos la vida de Saulo, que luego fue llamado Pablo.



Antes de la conversión
     Saulo fue responsable de la muerte de muchos cristianos cuando la iglesia comenzó a formarse. Entre estos cristianos encontramos a Esteban (Hechos 8:1-3). Este hombre, lo más seguro, inspiraba terror en las personas.

Durante su conversión
     Saulo cae al suelo y Dios le habla (Hechos 9:4-6). Luego de la conversación Saulo queda ciego hasta que Ananías le oro y quedo sano (Hechos 9:17-18). Yo me imagino todo lo que este hombre pensó en el proceso. Me lo imagina pensando: “Dios, ¿Por qué estoy pasando esto?” o “¿Por qué has permitido hacerle tanto daño a Tu iglesia?”. Entiendo que el haber quedado ciego fue un tiempo donde reflexionó sobre su vida y todo el daño que había hecho. Fue un momento en el que Dios estaba trabajando con su corazón para que él llevara las buenas nuevas.
     Cuando Dios habló con Ananías, vemos como este hombre le reclamó a Dios todo lo que Saulo estaba haciendo contra la iglesia (Hechos 9:13-14). Pero Dios le dice: “Ve, porque instrumento escogido me es éste…” A pesar de todas las cosas que había hecho contra la iglesia, Dios ya lo había escogido como instrumento para Su obra.

Luego de la conversión
     Empezó a predicar en Damasco, pero nadie creía que había ocurrido un cambio en él. Luego los judíos buscaron la forma de matarle, pero él logró escapar y llegó a Jerusalén donde tampoco creyeron en su conversión al cristianismo. Luego de que Bernabé lo llevara a los apóstoles, el pueblo (la iglesia) tuvo paz. Luego este fue apartado de la congregación para la obra de Dios (Hechos 13:1-3). En este primer viaje es donde se registra el cambio de nombre, de Saulo (el venerable- digno de respeto) a Pablo (el menor). Luego continuó con el ministerio cumpliendo con el propósito que Dios tenía para él, escribiendo las cartas a las diferentes iglesias y creciendo cada día más.

Conclusión
     Pablo, como pudimos ver, era una persona que había cometido muchos pecados, que le había ocasionado muchos dolores de cabeza a la iglesia. Una vez él reconoce a Jesús como su Salvador, vemos como su vida fue transformándose, y que, a pesar de las circunstancias que tuvo, sigue adelante con los planes que Dios tenia para con él. Así mismo debemos hacer nosotros. Dios nos rescató de las tinieblas y nos trajo a su luz. Puede que nuestra vida pasado aun nos persiga, pero algo podemos hacer con la vieja criatura: “Si alguno quiere seguir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23). Así como Pablo tuvo una transformación total, nosotros también somos transformados ya que somos “… instrumento escogido…” por Dios para proclamar el evangelio de Dios.

Por: Alexander Cruz

1 comentario:

  1. Bonita y excelente reflexión,
    Pero hay que recalcar y estar claro
    Que la Iglesia que el seguía es la Iglesia católica ósea los apóstoles del Señor,,,,, y no a Martín Lutero.

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