viernes, 2 de septiembre de 2011

Hechos 14:21-22

“Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.”  

                                
  • Evangelio: es la buena noticia del cumplimiento de la promesa hecha por Dios a Abraham, Isaac y Jacob que redimiría a su descendencia del pecado por medio de la muerte su Hijo unigénito Jesús, quien moriría en expiación por el pecado de toda la humanidad y resucitaría al tercer día para dar arrepentimiento y perdón de los pecados a todo aquel que crea en Él.
  • Discípulos: Persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un maestro.
  • Permanecer: Mantenerse sin mutación en un mismo lugar, estado o calidad.
  • Tribulaciones: Persecución o adversidad que padece el hombre.
     Antes de esto, Pablo había presenciado un milagro en Listra: un hombre un hombre cojo de nacimiento que nunca había andado fue sanado.  Las personas de Listra creyeron que ellos eran dioses romanos, por lo que a Bernabé llamaron Júpiter y a Pablo llamaron Mercurio.  Las personas iban a hacer una gran celebración y ofrecerles sacrificio a ellos, pero Pablo les dijo que ellos eran hombres como ellos.  Aún así querían ofrecerles sacrificios. “Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto” Hechos 14:19.  Luego entro a la ciudad, y salió al día siguiente con Bernabé a Derbe. 

     Ahora bien, luego que ellos evangelizaran, volvieron para ver como seguían los discípulos que los habían ayudado.  Les dieron una exhortación y una verdad que todos debemos aprender.  La exhortación: permanecer en la fe.  Fe, una palabra de dos letras con un gran poder increíble.  Tan solo tener fe como un grano de mostaza puede mover la montaña.  Esa montaña que tienes frente a ti puede ser movida si pones tu fe en práctica.  Aun en medio de las tribulaciones debemos mantener nuestra fe.

     Las tribulaciones son necesarias para alcanzar el reino de los cielos.  Nosotros somos el barro, y Dios es el alfarero.  Las tribulaciones son las diferentes etapas que el barro pasa para poder ser una vasija, o el propósito que el alfarero le dé.  Es necesario pasar por las tribulaciones; con ellas nos hacemos mejores cristianos y mejores personas en Dios.  El propósito de las tribulaciones es para que dependamos más de Él.  ¿Cómo es posible que con las tribulaciones entremos en el reino de los cielos?  Con cada una las tribulaciones podemos subir un escalón a la vez espiritualmente hablando.  Aprendemos algo que nos servirá a mantenernos dependiendo de Dios, y que sin Él no podemos pasar la prueba. 


Por: Alexander Cruz

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