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viernes, 23 de marzo de 2012

Relaciones Saludables


Base Bíblica: Hebreos 12:14

Introducción

     ¿Alguna vez sentiste como que no has podido seguir creciendo espiritualmente? ¿Estás seguro de que todas las relaciones que tienes (amistad, noviazgo, familia, profesor, jefe) son saludables?  Muchas veces pensamos que el tienes una relación con una persona va a ser una llevadera, donde no existirán los conflictos, pero hemos aprendido muchas veces que no es así.  Muchas veces no crecemos espiritualmente por el hecho de que no tenemos una relación saludable con las demás personas (sean cristianas o no).  En hebreos vemos como Pablo nos da un mandato y una verdad que aún se siguen aplicando a nosotros.  Para poder ver al Señor, debemos ser santos, y parte de esa santidad es tener una relación saludable (de paz) con las personas.



Perdón

     En Mateo 5:23-24 vemos como en el sermón del monte Jesús enseñaba a las personas acerca de que es lo que debemos de hacer cuando tenemos una lucha con alguien.  Antes de seguir adorando a Dios, y seguir creciendo, debemos ir a donde nuestros hermanos y decirle que lo hemos perdonado.  Es una decisión que debemos tomar, pero este es el primer para tener la paz con nuestros hermanos.  Tal vez nosotros no somos lo que ocasionamos que la relación se viese afectada, pero debemos ir, hablar y comunicar que le hemos perdonado para que esa persona también pueda seguir creciendo.

Ponerse de acuerdo

     Amós 3:3 nos trae una enseñanza para las personas que deben actuar junto en un mismo fin.  Cuando una persona quiere lograr algo junto a un grupo de hermanos todos deben ponerse de acuerdo para lograr el mismo fin.  En Hechos 12:6-12 vemos como Pedro fue liberado de la cárcel porque las demás personas se pusieron de acuerdo para que Pedro saliera de la cárcel.  Es como el dicho común: En la unión esta la fuerza.  Una vez nos unimos con nuestros hermanos de fe en oración todas las cosas son posibles. 

Ejemplos

     El ejemplo más claro de perdón lo tenemos en los hermanos Esaú y Jacob (Génesis 33:1-4).  En el versículo 4 vemos como Esaú corre hasta donde su hermano Jacob para abrazarle y besarle como señal de reconciliación, y por ende, de perdón.  Lo mismo debe ocurrir con las personas que tenemos a nuestro alrededor.  Vemos como Jacob, luego del encuentro con el ángel, logro bendecir a su hermano espiritual y físicamente.  Le bendijo con parte de lo que tenia, por lo que el perdón que le dio a su hermano lo ayudo a bendecirlo aun más de lo que tenia. 

     Un ejemplo de ponerse de acuerdo lo vemos en Nehemías (Nehemías 2:18-20).  Este hombre logro ponerse de acuerdo con sus hermanos los israelitas con un fin en común, la reconstrucción de los muros de Jerusalén parte por parte.  Lo más impactante es que cada uno construía frente a su casa el muro y velaba por si el enemigo venia a destruir lo que habían logrado hasta ahora.  La mitad trabajaba, la otra mitad velaba; con una mano construían, y en la otra tenían la espada (4:15-18).  Así es como lograron la reconstrucción del muro de Jerusalén en un tiempo corto, 52 días (Nehemías 6:15-16).  Una vez nosotros nos ponemos de acuerdo, las demás personas reconocerán que por Dios es que logramos hacer lo que Él nos mandó a hacer.

Conclusión

     Seguid la paz con todos es algo que muchas veces se nos hace difícil de seguir.  Tratemos de mantener relaciones saludables, sino se puede hay que cortar por el bien de ambos.  Perdonar y ponerse de acuerdo es solo el principio de relaciones saludables.  


Por: Alexander Cruz

viernes, 13 de enero de 2012

Perdonando unos a otros

"Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo" (Efesios 4:32) 



     Cuando leemos estas palabras nos resulta justo este asunto de perdonar a otros como Cristo nos ha perdonado, pero la realidad es que no es hasta el momento en donde nos encontremos de frente a la situación, que comprendemos el significado que encierra en sí el perdón. Muchas personas a lo largo de tiempo se han rehusado a pedir perdón cuando han cometido una falta, a perdonar a otros y hasta incluso a perdonarse a sí mismos. Estas personas viven con rencores y culpas en su corazón y no serán libres hasta que tomen la decisión dar paso al perdón en su vida.

     Cuando Cristo vino a la tierra, vino con el propósito de salvar a la humanidad. El perdón siempre fue parte de Su plan, Él en realidad deseaba desde lo más profundo de Su corazón perdonarnos. Es por eso que no escatimo el ser igual a Dios y vino a morir para que su sangre nos limpiara del pecado que nos condenaba (Filipenses 2:6-8). Todos nos encontrábamos condenados en nuestros pecados y gracias a su sacrificio, podemos decir que hemos sido perdonados.  Su perdón es total, dice la Biblia que al venir a Cristo y confesar nuestros pecados, Él nos perdona y nunca más se vuelve a acordar de ellos (Jeremías 31:34). 

     A muchas personas se les hace difícil perdonar a quien le ha causado algún agravio ya que desconocen esta verdad acerca del perdón de Dios. Sólo una persona que ha venido a los pies de Cristo y ha experimentado el perdón transformador de Dios, comprenderá que no existe nadie, absolutamente nadie en la tierra que tenga más que perdonar que lo que Dios nos ha perdonado y aún sigue perdonando.  Dios nos ha llamado a ser misericordiosos y a perdonarnos los unos a los otros. Nuestro deber es perdonar a quienes nos han lastimado teniendo en mente que esa es la voluntad de Dios, no importando si esa persona muestra o no arrepentimiento. Puede llegar a ser muy duro perdonar a alguien que nos ha arrebatado algo que amábamos, quizás que haya jugado con nuestras emociones y hasta que nos haya abandonado cuando más los necesitábamos. Pero precisamente de eso se trata, de perdonar aun cuando nos duela, porque Dios es el que pone en nosotros un corazón capaz de perdonar...un corazón diferente, un corazón conforme al de Dios.
                
     Si en este momento estás viviendo una situación en donde piensas que no existe perdón para lo que esa persona te hizo, te exhorto que vayas delante de Dios en oración y presentes todo tu dolor al Él. Pídele que ponga en tu corazón el perdón para esa persona. Verás como serás libre de ese rencor que pretende llenar tu corazón de odio y amargura; experimentarás la bendición de perdonar a otros como Dios te ha perdonado.  

Por: Ormari Troche